Hoy, soy mortal y efímero.

 

 

 

 

WP_20150819_06_41_04_Pro

 

 

Hoy, soy mortal y efímero.

Esa mortalidad me cura de obsesiones, de egocentrismos.

Ser consciente de mi transitoriedad  me posiciona en el equilibrio. Desde este  lugar, puedo estar sin pretensiones, sin vacuas necesidades, sin obligaciones auto impuestas.

Puedo estar, sin hacer. Sólo siendo. Ofreciendo lo que soy sin alardes ni alharacas. Aunque sea entre cuatro paredes, vendiendo cebollas o mirando con atención y cuidado al ser que pasa junto a mí.

 

Hoy, soy efímero. Celebro esta condición en lugar de olvidarla. Su olvido me invita a consumir, a estar de forma impostada, a la necesidad de convencer. Si me reconozco en este corto vuelo de insecto que es mi vida, acepto volcarme y entregarme en todo aquello que haga y a todo aquel al que me encuentre.

 

Hoy, soy mortal. El momento de partir llegará en el segundo que me corresponda. Ni antes ni después. Acepto con alegría el tránsito hacia ese momento y los posteriores.

Hoy soy.

Pin It on Pinterest