Beneficios emocionales del teatro

En junio impartiré clases de teatro en los institutos de mi zona. Bravo por la iniciativa. 

Una idea fantástica que creo que debería implantarse como parte de los contenidos educativos. En institutos y colegios. 

También en todas las empresas, ya que los empleados ganan personal y profesionalmente porque además mejora el ambiente laboral y cohesiona el grupo.

Se habla mucho de desarrollo personal, de mindfulness, de autoestima. De cómo superar la timidez, de potenciar la creatividad. 
Y resulta que hay algo, que no es nuevo precisamente, que procura todos estos beneficios y muchos más. 
Y si se aporta un enfoque de trabajo emocional, estamos hablando de un entretenimiento completo que puede mejorar considerablemente diferentes ámbitos de nuestra vida. 

Cuántas veces me han dicho alumnos:
– En las clases me olvido del estrés. De los problemas de casa, del trabajo…
No es de extrañar, ya que estamos haciendo una actividad divertida, que nos obliga a focalizar nuestra atención. 

Desde hace más de veinte años imparto cursos de bienestar emocional. Hace unos cuantos me di cuenta de que, dando clases de teatro, podía incluir todos los contenidos que mejor funcionan, y además de una forma divertida. 

Se rozan y traspasan límites personales, se trabaja la creatividad, la imaginación. Al encarnar distintas personalidades y realidades, se fomenta la empatía, la observación. Es indispensable el autoconocimiento; se mejora la seguridad y confianza. Agiliza la mente. Se trabajan las emociones, se observan y al hacerlo es posible distanciarse de ellas. 
Se fomenta el compromiso. Se cumplen objetivos. Mejora la comunicación, la expresión corporal, el lenguaje no verbal y la comunicación paraverbal. 

Vivir es una constante improvisación, ¿no crees? Pues en el teatro se estudia y entrena para hacerlo con naturalidad, soltura y cierta dirección (por no decir control).
Saber entregarse a lo que toca, aceptarlo, adaptarse y poder reconducirlo es un progreso vital.

El teatro mejora las relaciones sociales y se adquieren herramientas para hablar en público. 

En el teatro se juega. 

En el teatro hay que ser humilde. Todos somos igual de importantes porque somos un equipo real. Y aunque ahora esté sobre el escenario, estoy expuesto al público y no cabe más que ofrecer lo que soy con sencillez. 

El teatro es una metáfora. 

Lo que sirve para el teatro, sirve para la vida.

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