Hoy, soy mi verdad

    Hoy, soy mi verdad. Acepto y asumo la honestidad de lo que siento, y aúno emoción, pensamiento y acción. La franqueza me sirve de asidero para potenciar mi fortaleza, y desde ahí decido si ese amigo que antepone el dinero a nuestra amistad sigue siendo amigo o es una relación mantenida por el interés. Asumo la verdad de mi enfermedad o estado emocional. Desecho la moda que culpabiliza y aparta el malestar físico o mental y lo asocia a un mal funcionamiento de un supuesto mecanismo que sólo acepta una alegría frívola y vacía y una salud perenne imposible. Acepto que soy un ser que atraviesa etapas dolorosas, duras, tristes y que enmascarar ese dolor tras una sonrisa sólo dificulta el proceso. No oculto mi serenidad ni plenitud. Ni tampoco mi felicidad cuando la siento. Pero no utilizo una máscara de satisfacción en la que parapetar mi verdadera condición en este preciso instante. Me nutro y envuelvo de la sinceridad que me coloca en el lugar que me corresponde vivir en este momento. Esa honradez me hace invencible, porque no hay nada que perder. Hoy, soy mi verdad. Esa verdad me libera de lugares comunes, de pensamientos adoptados, de posturas de conveniencia. Soy la nube oscura, el día límpido o la ciudad contaminada. Soy cada vez más yo. Más sabio, más fuerte, más honesto y más libre. No hay miedo, porque no hay nada que perder. Hoy, soy mi...

Hoy, me atrevo

Hoy, me atrevo.   Me atrevo a tomar  decisiones que son necesarias para mí  y no me atrevía a atender por recelo a la opinión de los demás, a la escasez económica, a mi propia inseguridad o por temor al vacío. En definitiva, decisiones que no tomaba por miedo. Hoy, me atrevo a dar un paso adelante, aunque a otros les parezca un retroceso. Aunque nadie entienda mi decisión e incluso la interpreten en el sentido contrario. Me revisto del poder de mi espíritu y origino el cambio. Soy consecuente, honesto conmigo mismo y actúo. Hoy, me...

Hoy, soy aceptación

Hoy, soy aceptación. Abandono la lucha entre lo que me gustaría tener y lo que tengo. Entre lo que me gustaría estar haciendo y lo que hago. Entre lo que me gustaría ser y lo que aparento. Me abandono, llena de júbilo y agradecimiento, a lo que soy. Recibo lo que es y está ahora con el convencimiento de que, la aceptación, no supone resignarse a lo que no es justo, honrado, ético ni sano. Abandono la lucha entre los pensamientos aprendidos y los que nacen del ahora. Acepto y observo los sentimientos y emociones que configuran este instante. Y este asentimiento íntimo me colma de fuerza y serenidad. Hoy, soy...

Mujersex

¿Qué podemos hacer para ayudar en el grave problema de la violencia machista? Una cuestión a considerar es la imagen de la mujer que utiliza la sociedad para invitarnos a consumir y la aceptación y adopción de ese rol por parte de todos. Es algo aparentemente inocente y revestido de libre albedrío, pero la realidad es que es que constituye una perversión que ha calado de lleno. El cuerpo de la mujer se utiliza para vender coches, para hacer que una serie se convierta en éxito, para obtener placer. Y se ha asociado irremediablemente al consumo y al dinero. La mayoría de las cantantes de éxito, acompañan sus temas con bailes cargados de erotismo. Las niñas visten de mujeres con minifaldas y camisetas ajustadas. No como disfraz, no, sino como indumentaria diaria. No hay programación infantil y los niños ven programas de televisión en los que la competencia, el sexo banalizado y la crítica destructiva son los únicos asuntos a tratar. Y son el reflejo en el que se miran para la imitación de roles. El conjunto de las mujeres vemos como normal vestir de forma sugerente. Es por sentirnos bien nosotras, se dice, pero la realidad es que es por la falsa sensación de seguridad que te otorga el sentirte deseada. La mujer, en este plano físico, está dentro de su cuerpo. Si en determinadas ocasiones, su cuerpo se convierte en objeto, ¿no es fácil pensar que los objetos se poseen? Son asesinos los que matan. Sólo ellos son culpables de estas crueles muertes. Pero como sociedad, podemos avanzar buscando causas y tomando medidas, y esas medidas empiezan...

Abre los brazos

Sé que estamos en tiempos de consumo rápido. De mensajes directos, cortos, enmarcados a ser posible en una bonita foto que llame la atención y con un mensaje preferentemente crítico o frívolamente positivo.   Mi forma no es esa. Mi modo de expresión no utiliza ese medio. Tengo una finalidad y preservo mi identidad a pesar de los vaivenes de la estética de los recados. Comparto lo que soy a través de los canales que se abren ante mí y me ensancha, que no satisface, la utilidad que algunas personas me dicen que tiene para ellas.   Preservar la identidad es difícil. Sobre todo cuando se anhelan Me Gusta. Cuando se pretende conservar, aunque parezca una contradicción. Porque… aunque nuestra esencia perdure, nuestra manifestación de la personalidad cambia. No somos siempre igual.   Ya no somos lo que fuimos ni lo seremos. Esa niña alegre y confiada; aquel empresario de éxito; un adolescente atractivo y rebelde; la mujer segura con todos los requisitos sociales cumplidos. Esa encargada sana con un puesto de responsabilidad. Esa otra actriz de moda a la que todos los directores de cásting llamaban. Ese hombre inseguro. Aquel chico solo y sin pareja, el “suelto” como le llamaban los amigos. Ese otro joven al que le intimidaban los niños que pertenecían a una familia unida y amorosa porque se sentía inferior a ellos. La persona llena de un miedo y angustia inclasificable, con una querencia hacia la “no vida” más grande que a la Vida.   Ya no somos esas personas ni falta que hace.   Ser los mismos, o más que ser, estar en la...

Quejarse de vicio

    – No me apetece hablar con Dionisio, siempre se está quejando. – Ya, la verdad es que el pobre no sale de ahí. Que si su suegra está todo el día amargándole la vida, que si en la tienda sólo entran personas maleducadas que le inoportunan… – Oye, ¿yo soy quejica? – ¿Tú?-  Clara sonrió – Bueno, más que quejarte, protestas – ¿Y yo?-Francisco meditó unos instantes la respuesta. Se rascó la cabeza y sacó la lengua. – Eres la persona más reivindicativa que conozco. – ¿En qué consistirá la diferencia?- Mientras lo decía, Clara sacó su teléfono gigante y tecleó en Google la pregunta. Un “clo, clo, clo” divertido sonó al pulsar la pantalla táctil- Mira, aquí dice: “Quejar es manifestar el resentimiento o disgusto que se tiene por la actuación o el comportamiento de alguien”. Y la definición de protestar es “Declarar o proclamar un propósito” – O sea, que según esas definiciones, una queja sería relativo a una molestia que nos ocasiona otra persona y una reclamación, protesta o reivindicación, la expresión de una situación que nos parece injusta, venga de donde venga. – Al hilo de esto, se me ocurre que, quizás también una queja sea aquello que se expone sin que tenga remedio alguno, con el único objeto de llamar la atención sobre un supuesto daño ajeno a nosotros, esperando encontrar un alivio en ese acto… – …Y una reclamación o protesta tiene como finalidad reparar el daño. La queja es pasiva y deja la responsabilidad a otros y… – … La protesta es activa e implica una responsabilidad. –  ¡Jajajajaja!- Ambos...

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