Qué hay de bueno

Jorge Carvajal P
23 noviembre 2008



Hemos ido de ida por la vida sin darnos cuenta que nos alejábamos peligrosamente de nosotros mismos. Esta crisis es una feliz oportunidad para regresar a lo que es de veras esencial: nuestra propia humanidad.

Como una glaciación que congeló la expansión desordenada llegó, en la década de los años 30, la recesión de la economía mundial En nuestros días el crecimiento artificial, jalonado por la invasividad de la competencia y de la guerra, se congela de nuevo, como diciéndonos que la contracción es sólo aquello que sucede a la expansión. En las crisis despertamos, de las emergencias, emergemos. Si no nos resistimos al cambio podemos en verdad crecer.

Y ¿Qué tal si no nos resistimos a contraernos? Tal vez así la crisis podría convertirse en una preciosa oportunidad para regresar a nosotros mismos y, a través de este ocaso, reconocer la belleza de nuestra noche interna. Estamos a tiempo para concebirnos de nuevo. Para reinventarnos. En esta contracción puede suceder lo que de veras vale para ser: una expansión interior, un encender el corazón, para que la tierra sea hogar y hoguera.

¿Regresamos?
Si….de una vez por todas, sin resistencias, regresemos. Si después de cada expansión el corazón no se pudiera contraer, no sería posible nuestra vida. Si en la matriz del caos no se gestara el nuevo orden, la evolución no sería posible. Sin un camino de retorno la vida pierde su sentido. Regresar por los caminos recorridos, para encontrar adentro el lugar donde un día nos perdimos, es ahora necesario. Escuchemos la voz de la necesidad, para reconocer que no hay cosecha sin semilla.

Perdimos el contacto con lo esencial cuando confundimos ser y tener, vivir y consumir, existir y cosechar. Perdimos la conciencia de la esencia cuando convertimos la existencia en una estrategia para crecer cuantitativamente. Perdimos el rumbo cuando nuestro intelecto se alejó de nuestro centro y, así, sin corazón, nuestro crecimiento fue tan externo como peligroso. La macroeconomía iba muy bien, claro está, la apariencia era fantástica, pero no había un soporte interior, y como un castillo de naipes, una tras otro fueron cayendo las aparentemente invulnerables fortalezas. Porque no tenían corazón.

El corazón de la vida se expande y se contrae. Las expansiones indefinidas no son posibles, pues la misma vida se renueva por la muerte, y el devenir evolutivo hace que todos los caminos conduzcan de nuevo hasta nosotros mismos. En todo caso, más tarde o más temprano, regresamos sobre nuestros propios pasos. Cada paso es una huella, un surco en la tierra de la vida, donde sembramos las semillas de nuestras acciones. Y un día regresamos, para constatar que la calidad de la cosecha es el resultado de la siembra.

Y ¿Qué hemos sembrado? La ilusión de una libertad sin responsabilidad. El espejismo de la exclusividad. La confusa idea de ser para tener, que nos ha llevado a la ilusión de creer que es esencia la apariencia. Sembramos ya no el Dios universal del amor sino un pequeño Dios, a imagen y semejanza de nuestros pequeños intereses. Hemos sembrado la semilla de la competencia y nos hemos perdido la cosecha humana del compartir. Hemos sembrado la semilla de la posesividad y nos hemos perdido la cosecha de la fraternidad. Sembramos para saciar nuestros sentidos y cosechamos el vacío del sentido. Hemos sembrado la esperanza en los valores de la bolsa mientras se desvalorizaban las acciones de nuestra propia humanidad. Invertimos en seguros de vida que sólo nos podían asegurar la muerte.

Lo esencial no es el fruto de nuestras acciones, lo verdaderamente sustancial son las semillas. Lo esencial no es producir, ni cosechar, ni mucho menos consumir. Lo esencial, esa siembra verdadera que determina la calidad de nuestras cosechas, es lo que damos de todo corazón. En ello nos jugamos la felicidad.

Una cultura es un cultivo, y para cultivar la nueva tierra, hemos de cultivar nuestra propia tierra, la de nuestro cuerpo, la de nuestra energía. Hemos de cultivar la tierra de nuestras relaciones humanas, pues de ella nace toda economía. Hemos de cultivar la tierra de todas nuestras religiones para que todas sean religiones del amor y el amor sea nuestra verdadera religión.

Cuando, alrededor de sus cuarenta años de vida, las águilas maduras no pueden utilizar ya ni su pico ni sus garras retorcidas, destruyen el pico envejecido golpeándolo contra las rocas. Después de un largo ayuno crece un nuevo pico con el que se arrancan de raíz las plumas viejas y las inservibles garras. Con su equipaje renovado las águilas emprenden el vuelo de una nueva vida. ¿Qué tal si renunciáramos a nuestra desmedida ambición que es como la avidez envejecida del pico y de las garras? Es tiempo de emprender el vuelo del alma humana para contemplar la unidad del plan del que somos parte. Es el tiempo de revisar la economía, pero no sólo la de las relaciones entre los gobiernos y la banca, sino también nuestra economía cotidiana, para renunciar, para saber perder sin perdernos, para desechar, también nosotros todos, la ilusión neoliberal de una expansión ilimitada.

Restauremos la economía dando nueva vida a las cosas humildes y sencillas. Barrer, escarbar la tierra, recoger las hojas secas, garrapatear de nuevo el poema que había matado nuestra prisa. Mirarnos a los ojos sin temor. Cultivar en presente la confianza, para que en el horizonte de la vida se dibuje un nuevo amanecer. Cuando a nuestra vida vuelva la humildad sencilla de ser lo que somos, seguro habrá más tiempo, tendremos tiempo, seremos tiempo. Seremos cultores de la nueva tierra y no simplemente cultos. No temamos, no nos caeremos de nosotros. A lo mejor toquemos fondo, pero no hay nada más peligroso que las olas superficiales, cuando no tenemos el ancla del ser en el fondo de nosotros. Más allá de la incertidumbre, en el reino de las profundidades, el tener se disuelve en el propio ser, y ya nada se puede perder.

Caen las acciones. Ascienden sin un segundo de retraso las mareas y el reloj cósmico marca nuestro tránsito por la constelación de Acuario. No se quedó la tierra en Piscis. Caen por enésima vez los indicadores de la bolsa de valores, pero aún la savia asciende en busca de la luz. Se alteran los ciclos de la economía pero la tierra gira sobre si misma cada veinticuatro horas, y alrededor del sol, justamente en los trescientos sesenta cinco días del reloj solar. ¿Vemos oscuro el porvenir y queremos refugiarnos en el pasado? Entonces, hay una solución posible. Disolvernos en esa naturaleza que es la nuestra. Revolvernos. Resolvernos, para que comience el presente, ese tiempo interior indelegable en que podemos ser como nosotros. Y regresar a la madre, a la tierra, al surco, a la luz interior de nuestro recóndito fuego. Encontrar la belleza sencilla de lo esencial. Revelar de la apariencia su vanidad sin sustancia y sin sentido. Tal vez en esta crisis de sentido podamos cambiar de dirección, para volver por el camino de nosotros mismos. Se puede ganar perdiendo. Se puede perder ganando. Cuando no nos resistimos a perder el lastre del no ser, revelamos la siempre alegre y sencilla la levedad del ser. Cuando la cosecha nos hace olvidar de las semillas perdemos la magia del sembrador. Si la abundancia nos hace olvidar que el dar es nuestra siembra, esa abundancia sólo será el primer paso a la miseria.

Que Dios bendiga esta crisis. Que en el surco de nuestra tierra herida sembremos ahora las mejores semillas. Las de la tolerancia y la flexibilidad. Las de la humildad y la de la sencillez. Y, sobre todo, la semilla de la autenticidad, para que seamos lo que somos de verdad, y nuestra economía, nuestras relaciones y nuestra vida no estén, ya nunca más, soportadas en la mentira.

(Anthony de Mello, La Oración de la Rana 1)



Se afirmaba en la aldea que una anciana tenía apariciones divinas, y el cura quería pruebas de la autenticidad de las mismas. - La próxima vez que Dios se te aparezca- le dijo, - pídele que te revele mis pecados, que solo Él conoce. Esa será una prueba suficiente -.

La mujer regresó un mes más tarde, y el cura le preguntó si se le había vuelto a aparecer Dios. Y al responder ella que sí, le dijo: - ¿Y le pediste lo que te ordené?-
- Sí, lo hice -.
- ¿Y qué te dijo Él?
- Me dijo: Dile al cura que he olvidado sus pecados -.

¿Será posible que todas las cosas horribles que has hecho hayan sido olvidadas por todos...menos por ti?

(Antonio Blay Fontcuberta. Extracto de su libro "Creatividad y plenitud de vida")



Siempre que en la vida nos encontramos con dificultades es porque hay algo que hacer. La dificultad es una situación concreta, real, que tiene un sentido, un sentido para nosotros, un significado personal. Y este significado es: que yo he de cambiar algo, o bien en relación con el exterior, o en relación con el interior. O bien yo he de cambiar de ambiente, de circunstancias – he de tomar una decisión- o he de cambiar mi modo de ver o sentir.
La dificultad siempre es un roce, una diferencia entre mi modo de valorar el mundo y el mundo tal y como se me presenta. Es un síntoma positivo de la existencia, un síntoma de que algo ha de ser modificado; o la circunstancia o yo. La dificultad viene siempre como consecuencia de que, o bien yo he medido mal el exterior, o quiero que el exterior siga siendo de un modo determinado. O bien he petrificado la existencia o bien yo me he petrificado a mí mismo en relación con la existencia.
La vida es una adaptación constante, una creación constante. Por ello, cada vez que yo trato de inmovilizar en mi interior la imagen de las personas o de las circunstancias, me vienen dificultades. Es mi visión de las personas, de las circunstancias, de mí mismo lo que ha de ser transformado, cambiado. O bien tengo que desarrollar mayores capacidades que hay en mí o debo rectificar mi perspectiva, mi valoración de las cosas y de mí mismo.
A lo largo del año 2009 se pondrá en marcha el Instituto Cántabro de Seguridad y Salud en el Trabajo, que será el responsable de la gestión y ejecución de todas las políticas preventivas y se ocupará de "vertebrar" toda la acción de los poderes públicos en este ámbito para evitar accidentes y garantizar la seguridad de los trabajadores. El Parlamento regional aprobó hoy por unanimidad la Ley por la que se crea este Instituto --un organismo autónomo dependiente de la Consejería de Empleo--, que sustentará su trabajo en las pautas de la Estrategia Cántabra de Seguridad y Salud en el Trabajo, recientemente aprobada y con vigencia hasta 2012.

La vicepresidenta cántabra y consejera de Empleo y Bienestar Social, Lola Gorostiaga, subrayó que este Instituto nace en un contexto de "rechazo y repudio" social "creciente" a los accidentes laborales, un contexto de "tolerancia cero" en el que la sociedad demanda de los poderes públicos "una comprensible y singular actuación para la defensa del derecho laboral más básico": que el trabajo se desarrolle en condiciones seguras.

El Instituto será, según Gorostiaga, el "instrumento" para "dar una respuesta integrada y coordinada al problema de la siniestralidad laboral", un problema que, a su juicio, debe abordarse a través de la prevención y la concienciación, así como con la planificación de actuaciones, la investigación de las causas y la sanción de los infractores.

Para la vicepresidenta, la lucha contra la siniestralidad laboral es "una materia transversal" que afecta a todas las consejerías del Gobierno, porque incluye un conjunto "heterogéneo" de medidas normativas, de ejecución, de vigilancia, de control, pero también de promoción, de asesoramiento y asistencia técnica, investigación y fomento.

Gorostiaga se felicitó de que la ley haya salido adelante por consenso, una idea que también subrayaron los grupos parlamentarios, que en la tramitación del texto han incorporado 34 de las 75 enmiendas presentadas por el PP. Esas enmiendas, según el diputado 'popular' Eduardo Van den Eynde, han servido para corregir "numerosos defectos formales".

Respecto al Instituto, resaltó que supone "un gran paso" en la lucha por "minimizar al máximo" los accidentes de trabajo y señaló que deberá hacer "especial hincapié en el fomento de la cultura de la prevención". Por su parte, la socialista Susana Mediavilla destacó que el Instituto de Seguridad y Salud en el Trabajo pretende "mejorar las condiciones de trabajo, protegiendo de manera adecuada y eficaz la seguridad de los trabajadores". Se pretende, por un lado, "modernizar y racionalizar las estructuras" actuales en este campo y, a la vez, "preservar la salud, seguridad y dignidad de los trabajadores.


¡Me encanta mi trabajo!.
Hoy he pasado un día maravilloso, después de dos semanas de gran esfuerzo, he dado con una estudiante de derecho.
Hemos dedicado la mañana a la peluquería: melena larguita pero no en exceso y mechas rubias muy finitas.
La tarde ha discurrido entre tiendas: vaqueros combinados con camisas beige, botas y bolsos baratos pero de aire elegante, una chaqueta que podría ser heredada de mamá... ¡Una jornada plenamente satisfactoria!.
Este caso es el ideal, una persona joven que aún no ha comenzado sus estudios. Digo ideal porque puedes empezar desde el principio y al cliente le evitas innecesarios cambios en su vida, pero a mí me da lo mismo, los casos interesantes son siempre bonitos. Como el de hace un par de meses: un alto ejecutivo de banca (rondando los cincuenta años) que resultó ser un cantante de blues. Este caso me gustó especialmente, ya que hasta el mismísimo final no di con el personaje.

Tengo mucho que agradecer a Leonard Valssera, le conocen, ¿no es cierto?. El famoso fundador del partido anti-política.
Es alentador contemplarle en alguno de sus mítines y escuchar sus inteligentes argumentos en contra de los partidos y de sus cabecillas, arengando a las multitudes a pensar por sí mismas y a no dar por válidas las opiniones ajenas...
Suya fue la revolución del personaje. Acuñó frases tan determinantes para la creación de mi actual empleo como: “Si la vida es un escenario, el personaje es tu herramienta”o “Tú eres el personaje, pero ¡nunca te olvides!, el personaje no eres tú” y otras similares.

Todo comenzó cuando él contaba la edad de veinte años (por cierto, ¿cuántos tendrá ahora?). Trabajaba como bedel en la sede del partido extremo centro y, poco a poco, fue observando que, si quería, podía hacerse pasar por mensajero, por concejal, por auxiliar administrativo o incluso por ministro.
En un principio pensó que esta cualidad podría servirle para ser un gran actor y hacerse poderoso y millonario, pero, tras meditarlo minuciosamente, llegó a la conclusión de que los actores reflejan la vida real, y él lo que quería era actuar desde el proyector y no desde la pantalla.
Pensó que todo era una cuestión de elección, todos contamos con un determinado número de posibilidades ¿porqué no barajarlas de tal manera para que nos ofrezcan el máximo de beneficios?.
Perdonen, me llaman por teléfono.
-Eufra Zaltín, indicadora de personaje, ¿Desea mis servicios?.
-.............

¡Siento que la vida es maravillosa!
Perdonen mi euforia, creo que estoy utilizando en exceso los signos de exclamación, pero, entiéndanlo, antes de ser indicadora, fui maníaco depresiva con tendencias suicidas.

(Escrito por Elena Martín)


Estado. Estadio, estadía. Estudio. Estar en estado. Estar. Estamento. Estupidez. Estambre. Escojo. Establecimiento.

He estado en un Estadio. Estudio cómo estar en estado.
Estoy estúpida. Escojo éste establecimiento para estar en estadía.
Sólo estoy en estados que me producen conflicto con el Estado. Voy estudiando los estados que se producen en mí. Cómo está mi gente me produce un estado particular. Estoy con él. Estamos. No sé si parto de un estado positivo. Quiero cambiar de estado. Nación.
Estamos en un Estado en este estado.
De estar bien a estar mal.
De estar mal a estar bien.
Juego en el Estadio. Cambio de pelota y me pongo las botas. ¿Qué quiere decir? Juego
El Estado me dice en qué estado debo estar.
Como loco. Me muevo. Se mueve. Movimiento.
El cambio es un juego que nos proporciona un determinado estado. Cambiar de estado es cambio, movimiento, juego.
Es doloroso establecerse en un estado. Es doloroso cambiar de estado cuándo ése estado nos proporciona bienestar. Escuchar es un estado. Cerrar los ojos es un estado. Cuando se mueven las tripas sentimos el estado del cuerpo. El cuerpo en estado. Estado de esperanza. De gravidez. Grave, gravedad. Gravitación. De la niña que no sé en qué estado está. Estoy en un estado que no sé si estoy para estar en estado. ¿De dónde parto? Del estado de promover. Con miedo. Promover (pro-mover) estar en estado; Estar mal; Estar bien; Estar a su lado; Estar acompañada; Estar removida; Estar cambiando; Estar desconcertada; Estar satisfecha, insatisfecha; Estar sola; Estar dolorida; Estar fuerte; Estar confusa, difusa; Estar estando, sin hacer nada pero estando pro-moviendo.
Miedo al miedo. ¡Harta del miedo! Cerrando y abriendo la puerta que lo oculta. Oculta al miedo y oculta a la alegría. Quizás sea la misma puerta.
Alegría del miedo. De no tenerlo, de no temerlo. Estar miedosa, estar viviendo... riendo
Últimamente lloro mucho. Últimamente (última-mente) me arriesgo a tener miedo. Última-mente me da miedo ver miedo en los demás. Se acerca la alegría. Alegría de estar en miedo. De estar cerca del miedo. Estar, miedo, alegría. Viva. Estar viva. ¡Viva el miedo!
Amigos que están.
Me levanto. Me voy. Trabajando. Estar trabajando con seres que se levantan por miedo. Me voy a estar con Alegría. Con Miedo. A-cerca. Acercando la cerca del trabajo con alegría para estar a tu lado viviendo del miedo de-con los demás. Me voy. Flipo. Macho. Quince películas que están en estado de a-cercarse a la cerca que cerca el estado en el que me encuentro. Leo. Leo-poldo. Leo-pollo. Años en este estado. E-lías. Escribo mientras hablas para cambiar este estado que no sé cuál es.
Carrera. Empieza la carrera de Fernando A-lonso. A-longo. ¿Empieza la carrera de Fernando con este estado? Un circuito. Cerrado. Me llamo Fernando. Soy chico. Los días pasan. Pasan. Lo único que pasa.. Sentirme a gusto en una familia. Mi familia. Corriendo la carrera en un circuito cerrado. 100% Lo hago bien. Pie. Tripa. Mirar. Soy raro. Me duele la muela como a todo el mundo. No soy especial. Leo. Posible. Leo-poldo. Leo-plomo.
Tranquilo, curioso. Estado de no mover nada. Me muevo no moviendo. ¿I Ching? ¿Rastrero? No, eso no. Barrientos. Barriendo vientos que secan las hojas del arce. Se termina la hoja que escribo y cambia el estado. Tienes razón. Cuerda. ¿Cómo será? Leo la cuerda de Barrientos y Fernando cerca. E-lías. Alías. Trabajo, encuentro. Lado

(Escrito por Elena Martín)

España ha pasado de 14 donantes por millón de población (pmp) a 34,6 donantes pmp. Esto es, de estar en la parte media-baja de los índices de donación en Europa, a tener con diferencia el índice más elevado, no ya de Europa, sino del mundo.
SIDNEY (Reuters) - Un perro fue aclamado el domingo como un héroe, después de que arriesgó su vida para salvar a una camada de mininos recién nacidos desde una casa en llamas, dijeron socorristas.
En un caso que desmiente el dicho de "pelear como perros y gatos", el animal cruza de terrier llamado Leo debió recibir un tratamiento de resucitación, con oxígeno y masaje cardiaco, después de su hazaña.
El incendio comenzó durante la noche en una casa de la ciudad de Melbourne, al sur de Australia, donde el perro vigilaba a los gatitos.
Los bomberos que resucitaron a Leo dijeron que se negó a abandonar el edificio y que fue hallado junto a una camada de gatos, pese al espeso humo.
"Leo no quiso abandonar a los gatitos y eso casi le cuesta la vida", dijo el comandante de bomberos Ken Brown a periodistas.
Los cuatro mininos también sobrevivieron al incendio y Leo, quien fue apodado como "Smoky" por los bomberos, regresó a su casa el domingo.


-¡ Qué barbaridad!
Mauricio Flavio leía el periódico. También tenía encendida la televisión.
Le gustaba estar bien informado. Saber con todo lujo de detalles lo que se “cocía” fuera. Que por cierto eran desgracias y desastres. Siempre.
- Sin duda el mundo es un lugar hostil, pensaba a menudo.
Accidentes de tráfico, guerras, asesinatos, terremotos, violaciones de los derechos humanos... Desde luego era muy cuerda la decisión que tomó hacía ya diez años. No volvería a salir de su casa.
Le dejaban la prensa en la puerta, una persona le hacía la compra una vez a la semana y todo lo gestionaba por teléfono. Él personalmente se encargaba de la limpieza doméstica ya que desconfiaba de cualquier persona que entrase en su domicilio. En los diarios aparecían continuamente noticias de robos perpetrados por empleados del hogar.
No tenía familia cercana. Al fallecer sus padres murió con ellos su único nexo de interés con la sociedad.
Cuando terminaba de leer un artículo que lamentaba el abandono de ancianos en estaciones de servicio, se sobresaltó por un fuerte ruido.
Era en el piso de abajo.
Tras el susto inicial, pudo concentrarse esta vez en las opiniones de un grupo de “periodistas” sobre un cantante acusado de cometer sustracciones de albornoces en los hoteles en los que se hospedaba. - ¡Qué vergüenza, con todo el dinero que tendrá!
¡Crakspum!
¡Otra vez! Y ahora, además de golpes, se oían voces.
- ¡Manolo, ten cuidado con la caja grande!
Se asomó rápidamente a la ventana... efectivamente, sus peores sospechas se confirmaron ¡una mudanza!
Habían pasado ya tres años desde la última. Ahora, la mala suerte había querido que ésta fuese en el piso de abajo. ¡Diantres, vecinos nuevos! Seguro que aún más ruidosos que los anteriores.
Era intolerable. Los golpes eran insoportables y las voces...
No podía soportarlo ni un segundo más. Sentía tanta rabia que no pensó lo que iba a hacer. Abrió la puerta de su casa decidido a terminar con ese escándalo.
Cuando la desgastada suela de su zapatilla pisó el suelo encerado ya era demasiado tarde para regresar.
Voló literalmente sobre las escaleras.
Al tiempo, pensaba en la tremenda equivocación que acababa de cometer al salir de su casa. Se rompería todos los huesos ¡Maldito mundo!
Ahora vendría el impacto, el terrible dolor...
...
Pues no. No sentía dolor. Había caído en algo blando. Abrió los ojos. Descansaba sobre un mullido colchón dejado al pié de la escalera. La mudanza.
Un niño corrió hacia él, preocupado. Sus padres y los hombres que portaban las cajas acudieron a socorrerle. ¡Eran tan amables!
Insistieron en invitarle a una infusión hasta comprobar que se sentía bien.
Al entrar en la casa, un pequeño perro le lamió los pies. ¡Era como su adorado Centimillo! ¡Cuánto quiso a ese perro!
Se recordó de niño y rememoró momentos felices. Fueron muchos. Ahora que lo pensaba, ¿qué motivos le habían llevado a ese modo de vida tan desdichado?
La mujer se empeñó en darle un sabroso guiso y su marido le dijo que pasarían los tres a hacerle una visita en la noche para comprobar su estado.
Le pidieron disculpas por las molestias causadas y le aseguraron que a partir de ese momento procurarían ser más silenciosos.
Mauricio, ya en su hogar, cogió el periódico. Lo abrió pero no pudo leerlo. Sonrió. Prefería recordar su propia noticia.

Escrito por Elena Martín