Qué hay de bueno
Efectivamente, con el paso de los años descubro que en su momento creí saber lo que ahora desconozco. Creí saber lo que es bueno para unos; creí saber que sabía lo que hacía; que sabía lo que quería hacer; que era humilde; que sabía lo que es la vida; lo que es el perdón y el amor; lo que duele el dolor; lo que significa la muerte, la crueldad. Creí conocerme y ser sabia al no dudar de mis interpretaciones.
Pero con el paso de los años descubro no que no sepa nada, sino que casi nada de lo que creí entonces me parece ahora cierto.
Pero sé nadar.
Ahora sé que yo no soy el centro. Que no soy el río. No soy una piedra que se hunde. Tampoco un tronco que flote a la deriva.
Soy un ser que nada.
Hacia una catarata o una orilla. Que traga agua y siente que es el fin. Que se hace el muerto porque sus músculos, entumecidos, le avisan de está luchando demasiado para tan poca fuerza que supone un humano corriente arriba.
Sé nadar.
Sé que me rodean más seres a los que amo y asusto.
Sé que las aguas pueden ser oscuras y traicioneras, pero que, en algunos momentos que afortunadamente son cada vez más frecuentes, siento que soy parte de ella y que mis movimientos son perfectos. Que soy poderosa y ágil.
Ahora floto. Me sumerjo y buceo. Veo formas que se iluminan por un sol oblicuo que las baña de matices.
Soy un ser que nada. Nada me parece ahora más importante que este conocimiento.
Pero con el paso de los años descubro no que no sepa nada, sino que casi nada de lo que creí entonces me parece ahora cierto.
Pero sé nadar.
Ahora sé que yo no soy el centro. Que no soy el río. No soy una piedra que se hunde. Tampoco un tronco que flote a la deriva.
Soy un ser que nada.
Hacia una catarata o una orilla. Que traga agua y siente que es el fin. Que se hace el muerto porque sus músculos, entumecidos, le avisan de está luchando demasiado para tan poca fuerza que supone un humano corriente arriba.
Sé nadar.
Sé que me rodean más seres a los que amo y asusto.
Sé que las aguas pueden ser oscuras y traicioneras, pero que, en algunos momentos que afortunadamente son cada vez más frecuentes, siento que soy parte de ella y que mis movimientos son perfectos. Que soy poderosa y ágil.
Ahora floto. Me sumerjo y buceo. Veo formas que se iluminan por un sol oblicuo que las baña de matices.
Soy un ser que nada. Nada me parece ahora más importante que este conocimiento.
Comentarios
Nuevo comentario:
Bazar
Archivos
Fotos
Enlaces
© 2008 Elena Martín Calvo, salvo las citas, que son propiedad de sus autores




